SEMÁFORO NUTRICIONAL

SEMÁFORO NUTRICIONAL
El semáforo nutricional es un método muy sencillo para poder conocer la composición nutricional de los alimentos que compramos. 

Fue diseñado por la Food Standard Agency del Reino Unido para facilitar la toma de decisiones por parte del comprador.


El método consiste en asignar un color del semáforo (rojo, ámbar o verde) a cada elemento de la información nutricional, (grasas, hidratos de carbono, proteínas, etc…) según la cantidad que contenga de éste, por ración.

El color rojo se usa cuando un alimento proporciona más cantidad de un nutriente de la recomendada al día, y por tanto el consumidor debe saber que ese día ya ha cubierto en gran medida, las necesidades de ese nutriente.
Incluso nos puede ayudar a saber, que las personas que sufren patologías específicas relacionadas con este nutriente en rojo no harían bien en consumirlo.
Por ejemplo los hipertensos sabrán, que si consumen un alimento con el contenido en sodio en rojo, ese día, no deberían consumir más sal.
El ámbar se usa cuando un alimento contiene bastante de la cantidad recomendada diaria de algún nutriente, lo cual lo convierte en una buena elección siempre y cuando la persona no sufra de alguna patología asociada; como por ejemplo, grasas saturadas si se tienen los niveles de colesterol en sangre, altos.
El verde es el color que simboliza que un alimento tiene un bajo contenido de determinado nutriente y por tanto es la mejor opción.

Los parámetros utilizados para la codificación según colores son los siguientes:
                                     
Como siempre, los excesos no son buenos.
El siguiente esquema muestra qué cantidades se consideran Bajo, Medio o Alto:
                                    
Es un método muy sencillo y fácil de entender, que nos facilita en gran medida la elección de lo que queremos comer o no. Desgraciadamente hay muy pocas empresas de la industria alimentaria que lo usen.

De hecho la utilización de este método de etiquetado abrió una polémica entre algunos países de la UE. 
En las últimas reuniones del Consejo de Ministros de Agricultura de la UE, la delegación italiana, contando con el apoyo de otros 16 Estados miembro de la UE (entre ellos España), mostró su preocupación por el impacto que podría llegar a tener el sistema del semáforo nutricional. 
Más específicamente dijeron: “La delegación mostró las posibles consecuencias que este sistema de etiquetado puede tener para la libre circulación de mercancías al poder inducir a error al consumidor por aportar información de salud equivocada y afectar el comercio de alimentos tradicionales y regionales, injustamente estigmatizados por este sistema de calificación según distintos colores”.

A lo que la Comisión europea respondió que esta adopción de etiquetado por parte del Reino Unido es absolutamente voluntaria, y que en cualquier caso cumple con la legislación impuesta para el sistema de etiquetado.

Evidentemente muchas empresas alimentarias no ven con buenos ojos este sistema, ya que reduciría notablemente el consumo de sus productos por parte de algunos sectores de la población.

Lo que sí defienden es el sistema de etiquetado que se usa mayoritariamente en la industria alimentaria actualmente: 
El Sistema de Etiquetado Nutricional GDA/CDO.
                                  
Este otro sistema es poco claro y estudios realizados demostraron que casi el 50% de la población no lo entiende.

Nos muestra los valores nutricionales básicos (kilocalorías, azúcares, grasas, grasas saturadas y sodio) que aporta la ración recomendada del producto: por ejemplo 15 gramos, con el porcentaje basado en una dieta de 2.000 kcal.

Incluye también la tabla nutricional clásica de la cantidad de nutrientes que contiene por 100 gr.

En definitiva, es como una calculadora que divide el contenido nutricional por ración. El problema de este método es que tendríamos que llevar una calculadora al supermercado, para saber con qué alimentos nos estamos pasando o con cuáles nos quedamos cortos.

Evidentemente es una información muy específica y detallada de lo que contiene el producto, pero no es clara, es difícil de entender y por tanto la información que pretende dar no llega a todos los consumidores.

En este sentido, el etiquetado basado en los colores del semáforo, también contiene los mismos datos nutricionales que el Sistema de Etiquetado Nutricional GDA/CDO, pero nos ayuda a entenderlo mucho mejor.
                                
La comisión parlamentaria de alimentación, critica el sistema del semáforo nutricional, basándose en el hecho de que clasifica los alimentos en buenos o malos.
Lo cierto es que aunque se pueda interpretar así, no es lo que pretende hacer.
El color rojo indica que ese producto contiene mucha cantidad de la ración recomendada de ese nutriente específico por día.
Pero la última palabra siempre la tiene el consumidor.

Con el sistema GDA/CDO, tenemos que ir con calculadora y tabla en mano para saberlo. Mientras que con los colores del semáforo nos ahorran el trabajo.

La realidad es que en muchas ocasiones, los intereses económicos priman sobre la necesidad de información de la población. De ahí que algunos sectores aboguen por un sistema en detrimento del otro.

En cualquier caso, no se trata de que un sistema sea peor que otro, o que alguno de los dos oculte más o menos información.
Sino de que la información que llega al consumidor sea lo más clara y accesible.

Para terminar quiero dejaros un par de enlaces que explican mejor el sistema GDA/CDO para que se entiende claramente, ya que, lo queramos o no, es el que se está usando actualmente en la mayoría de los productos. Y de esta manera podáis usar la información que nos dan (ya sea clara o no) de la mejor forma posible.